Conocer a otros padres solteros

Md y HD crean una escena en el Towncenter

2020.10.26 05:28 zaid-kungalindo-kun Md y HD crean una escena en el Towncenter

Ok, esto viene pasando desde el viernes, aquí va el contexto
Mi madre y mi hermana y yo íbamos a una plaza que está cerca de donde vivo, la plaza es pequeña, los que sean de acá de dónde yo vivo tal es le suene su nombre, Towncenter, bueno, íbamos de compras a la despensa, y pues en el Sams solo dejan pasar a a una persona, y pues fue mi madre. Ahora sí, el elenco
Yo:yo
S: mi hermana
W:niña con derecho
MW:madre de W
Ahora sí vamos a la historia
Mi mamá fue al Sams y yo me quedé con mi hermana en una mesa, andábamos platicando y molestandonos, y en eso llega W y se queda cerca escuchando de que hablábamos, yo me di cuenta de eso y le dije a a mi hermana que se pusiera el cubrebocas para que no la ollera, si, soy el único que no se quita el cubrebocas, por cierto, este tipo de experiencias le ha pasado a veces cuando esto afuera, no sé por qué, pero con el cubrebocas me veo mejor que sin el, pero esta historia supera por mucho a cualquier otra
Bueno, mi hermana de pone el cubrebocas, y seguimos hablando, W después de 10 o 15 minutos se nos acerca y dice
W:WOW, de verdad esta chica es muy suertuda de tenerte a ti como pareja
Mi hermano y yo pusimos cara de WTF, somos hermanos, aunque no nos parecemos muchos, siempre nos confunden como novios, pero somos hermanos, no al insesto,
S:lo siento amiga pero este men es mi hermano
W:ho, he, perdón, es que no parecen hermanos
Yo:tranquila siempre nos confunden es que no nos parecemos mucho
(Sonó hermanos biológicos no hermanastros así que, no pregunten ok)
W:a bueno que suerte
S:suerte de que?
W:bueno chiquilla es que tú hermano se me hace muy guapo
Mi hermana y yo casi escupimos nuestro refresco al oír eso, y mi hermana dice
S:guapo? Pus que le vez
Cabe aclarar que ya no soy tan jamón como antes, ahora soy más delgado, pero, sigo pasadito de tacos, pero, no le veo tan gordo
W:bueno, pues su cabello me gusta y sus hijos
S:pero si es lo único que se le ve
Yo:tiene razón, a parte ni me conoces, pareces superficial, sin ofender
W:ollé y eres soltero me asombraria que lo fueras
Yo:pues que crea, si lo soy, pero, por menso
W:bueno, ya no sufras, aquí tienes una candidata.
Yo:donde, no la veo
W:yo tontito, yo seré tu novia
Yo: perdón?
W:creo que no me explique bien amorcito, soy tu nueva novia
Yo:lo siento pero no,en este momento me gusta alguien y aparte no te conozco
W:bueno, podemos conocernos, pero ándale amor, mira te invito un helado te parece
Yo:claro que no, lo siento, pero ya dije que no, y no es no, simple y sencillo
W:bueno
Ella se botea y se va, y mi hermana y yo nos echamos a reír y a hacer comentarios sarcásticos de la situación, pero, W llegó con una señora, supongo que es su madre, aunque no le miran, ella estaba mirando su teléfono y me dijo
MW:se el novio de Mija, ella te lo está pidiendo amablemente
Yo:lo siento señora ya dije que no
Cuando dije eso, la señora me voltio a ver, y jamás me avía pasado esto
MW:ollé, eres guapito, y mi hija es hermosa, harían buena pareja juntos,
Dijo eso mirándome fijamente y con una voz que parecía sacada de la rosa de Guadalupe
Yo:señora ya le dije a su hija que no, me gusta una chica que si conozco, su hija y yo no nos conocemos
W:no le creas mamá, si vos en el mismo salón, si no eras con, de quién tube que abortar
Yo me quedé con cara de WTF
Yo:perdona
WD: haaaa, así que tú eras el padre del bebé que la abandono, mira, de seguro tu padre fue así verdad
A mí me pueden decir lo que quieran y me aguanto, pero si se meten con mi familia, en especial mi padre, normalmente no salen vivos
Yo:señora, en primera, mi padre ha estado más tiempo con migo, que el suyo con usted o su esposo con su hija, claro, si sabe quién es el padre de su hija, en segunda, ya dije que no, y en tercera, yo soy más virgen que el aceite, y no conozco ni el nombre de su hija, es más, tu chica, cuál es tu nombre
W:soy Wendy tarado, que no te acuerdas pendejo
Yo: a ver, en qué grado voy, en qué escuela voy, cuál es mi nombre
W:hay fácil, ti vas en segundo igual que yo, vamos en la quetzal, y tu nombre es, Gerardo
Yo:hay que mal Wendy, error, error error, yo estudio en la Juana, yo voy en tercero, y mi nombre es Zaid, con z,
W:mamá el lo está inventando todo para que no sea responsable de mi bebé que tú e que abortar, casi muero
MW: a ver jovencito, te encargarás de darle amor a mi hija, a ver si tan siquiera te quedas con ella después de abortar, poco hombre, si le pusiste wuebos al acostarte con ella, le pondrás wuebos al quedarte con ella,he dicho, pendejo
Yo:señora, yo no conozco a su hija, yo no tuve s3x0 con su hija, y su hija no me gusta ni usted está bien, me gusta otra persona que es mucho mejor persona que ustedes juntas
W:en sima me engañas
W me suelta una cachetada, y ahí les hice una pregunta
Yo: señoritas, defienden la igualdad de género
MW:por su puesto
W:ovbio, pero esos que tiene que ver con esto
Yo:bueno, pues en ese caso
Le suelto una cachetada a W, lo más leve que pude,
W:que haces idiota
Yo:devolviendo te lo que es tuyo
La MW me agarró del cabello, y empezó a desir
MW:ya lo vieron, este niño es un machista de mierda
Se preguntarán por qué no llamamos a seguridad, bueno, esto es México, y a la seguridad le vale madre, de hecho, a lo lejos a uno de los de seguridad solo se quedaba viendo
Yo me logré soltar, y le dije
Yo:machista, enserio, lo dice alguien que está tratando de hacerle daño a un menor de edad,
En este punto la gente hasta nos estaba grabando, y al parecer apollaban a MW
La W me intento dar otra cachetada, pero la pare con mis reflejos ninja, y ella dice
W: a ver, golpearme si eres hombre pendejo
Ya avía estado en una situación así en otra ocasión, peor eso será para otro post, díganme si quieren que se las cuentw
Yo:W, te digo que faltas no me ganan, pero no lo voy a hacer
W:hazlo pendejo hazlo, no lo harás, por qué sabes que si me golpea sabrán que tengo razón sobre los hombres como tú,
En eso mi jeans se le canta y le da tremendo golpe a W
W:que te pasa estúpida
S:bueno, el es lo bastante hombre para no golpear a una mujer, peo que crees, yo soy mujer,
En eso mi hermana la toma de los pelos y le hace una tacleada a lo yon Sina
Y la MW dice
MW: a ver, calme se todos, serás esposo de mi hija, sin engañarla como los otros, y nada de que te gusta otra o si no tenías verás con migo
La W se levanta
W: y con migo
Yo: lo siento, me gusta alguien más, lo su hija y he dicho, y para los que estén grabando, chinguen a toda su puta perra madre la neta, he dicho
W:no, no hemos terminado
Yo:asta este punto aún no estaba gritando o explotando como siempre, y le dije
Yo:de hecho, yo ya he acabado
W y MW al mismo tiempo:claro que no pendejo
Yo ya se avía acabado la paciencia, así que me pare de la mesa, soy mas alto que las dos, y para dime bien y ya alzando la voz dije gritando
Yo: ¡Yo ya he acabado con esto, y recalco que jamás saldría con una puta como si hija, quedó claro o no!
Las 2 bien pinche asustadas como si acabarán de ver un puto fantasma solo se fueron corriendo y llorando a la salida, y la gente que estaba alrededor guardo su teléfono y se alejaron sin decir nada, 20 minutos después llegó mi madre y le conté todo, obviamente me dio un sermón de no a la violencia pero nada más
Tengo más historias de chicas que les gustó por como soy, pero, díganme si quieren que las cuente
Esta historia aún no termina, pero el post se ha hecho muy largo, díganme si quieren que suba la segunda parte,(en un futuro posteare una foto mía con el cubrebocas para que juzguen mi cara si así lo desean).
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2020.05.22 00:19 maschetoquevos Emigrar de Argentina a otro país - Miniserie tomo 2

Continuando desde la miniguia #1 sobre “cuidadania vs residencia fiscal” seguramente ahora te das cuenta que estas pagando una fortuna en impuestos por tus ganancias del exterior, te están pesificando tu dinero ganado con mucho esfuerzo a una tasa vil… y lo único que pensás es “me quiero ir”...
Esta mini guía tomo #2 no esta orientada al que se quiere ir por trabajo, o por amor, o por aventuras, todos objetivos nobles, pero que no son lo que nos interesa en este reducto de inversionistas oligarcas especuladores capitalistas salvajes: esta apuntada al inversor, o profesional que tiene muchas ganancias del exterior, que en Argentina no tiene nada que lo ate (capaz incluso se siente amargado y presionado por el odio hacia “los ricos” que hay en argentina, quien tiene dos gallinas es acusado de “oligarca vendepatria”), y que capaz que le están pesificando su ganancia todos los meses y cobrándole impuestos salvajes y confiscatorios sin recibir nada a cambio.
Vamos a partir de una simple premisa: IR DONDE NOS TRATEN MEJOR!
Si vos tenes un marido golpeador, abusivo, sucio, que encima te tira la culpa de todo a vos, lo mejor que podes hacer es irte! Ese marido abusivo es el estado argentino, te maltrata y después te dice que es tu culpa, que el es un buen estado, que vos sos el garca por querer vivir mejor.
Por ejemplo: un programador? te pasaste 18 horas al dia estudiando C++ para ganar 3000 dolares al mes rompiéndote el orto, para que el gobierno te lo pesifique y te siga condenando a vivir comiendo arroz con gorgojos en Aldo Bonzi? Es hora de rajar !
Otro ejemplo: alguien que heredo un apartamento en el exterior y tiene renta en dolares (se te murió tu amado tío soltero y te dejo un hermoso apartamento en Francia que rinde 2500 euros mensuales de renta? Pobre tío, en vez de ayudarte, te dejo un elefante blanco, por que bienes personales y ganancias te están devorando el hígado, y encima cuando traes tu ganancia a Argentina te la licuan y te dan billetitos con la cara de Evita que apenas te alcanzan para comprar un maple de huevos rancios)….
¿La solución de estos problemas? Tomarse el palo a un país de baja o nula tributacion!
Bueno, todos dicen “andate del país” sin considerar que so hay muchos pasos que tomar… no es simplemente saltar en un avión con destino favorito (algunos lo hacen, pero esas aventuras suelen no terminar bien).
Hay muchos motivos para irse:
  1. laborales
  2. económicos (impuestos principalmente, lo que nos interesa a nosotros!)
  3. políticos (si te cansaste del amado líder bigoton como yo, también querés volar seguramente)
  4. familiares
  5. aventuras
  6. amorosos
  7. otros...
Luego, como nos vamos?
Con residencia temporal o permanente; esto es la mejor manera, podemos residir y no tenemos las obligaciones de un ciudadano!
Hay muchas residencias según el país, por ejemplo, rentista, pensionado, deportista, cónyuge de un ciudadano, refugiado, etc...es cuestión de investigar en el país que nos interesa en su legislación en que hueco nos podemos meter.
Obviamente nos interesa mudarnos a un país que tenga menos impuestos que Argentina, y que ademas su sistema tributario sea TERRITORIAL, es decir que no nos cobre por las ganancias que hacemos fuera de ese territorio. Y que ademas no tenga ningún impuesto falopa a los bienes personales, riqueza o similares.
Incluso hay países donde podemos COMPRAR la residencia por inversión! Normalmente estos países están buenísimos por que tienen pocos o bajos impuestos, todo sale rápido y fácil, te tratan como los mejores (después de todo viniste a poner guita a su país! ¿señor magnate, quiere mas champagne mientras le abrimos la cuenta?) … el tema es… es CARO!! Muy caro! Pueden buscar “golden visa” en google para mas info.
Incluso países como EEUU tienen este programa, pero en el caso de EEUU se hacen los culo estrecho y te rompen muchísimo la bolas para darte esa visa, es el peor lugar para ir a pedir una visa por inversión, recuerden “vamos donde nos tratan bien”, el que pone la guita MANDA, y si me tratan mal, me voy a otro lado...
Recuerden que no es solo la inversión en si, sino también los costos de abogados, apostillas, viajes, etc que suman como un 40/50% mas a la jodida. Vale la pena si minaste bitcoin en 2009 y te hiciste millonario y todavía no casheaste o cosas así… Muchos muchos famosos compran residencia en Bahamas, Mónaco, Belice, etc por esta razón.
Es importante elegir un país donde la residencia nos permita llegar a una eventual ciudadanía, digamos para no hacer un trabajo inútil, de poco sirve pasar 10 años residiendo en un tugurio sin obtener ningún beneficio a cambio; al menos un segundo pasaporte nos tenemos que llevar de trofeo, y si es de un paraíso con entrada sin VISA a la zona Europea, Canada y EEUU, mucho mejor!
Noten que las residencias doradas normalmente NO permiten trabajar. Obvio no? Pusiste 2 millones euro para “vivir” en Mónaco (y creo que me quedo corto) y vas a laburar? Sos boludo? Disfruta tus millones campeón!!
Con ciudadanía
La ciudadanía nos brinda un segundo pasaporte, y los beneficios y protecciones de un ciudadano, y muchas veces se la podemos pasar a nuestros hijos.
Escarben entre sus antepasados, capaz tienen algún abuelo Italiano, o similar, esa investigación queda a cargo de cada uno, hay agencias que se dedican a investigar por ustedes, y conseguir los documentos también a cambio de una módica (o no, depende del país que haya que investigar) suma.
Con permiso de trabajo
Muchos países ofrecen permisos de trabajo, especialmente si tenes un facilitador (una empresa que te contrate), sos una minoría oprimida (donde están mis negros israelitas transexuales paralíticos que nacieron sin ojos ni boca ni manos ni pies ni torso?), tenes mucha suerte (lotería green card!) o haces algo inusualmente bueno (sos el mejor tenista de Argentina? Es probable que te den residencia donde se te cante el orto, felicitaciones!)
Para los desesperados:
Ir de turista y quedarse ilegalmente: la opción mas fácil, la mas peligrosa y estúpida. Querés estar en negro de por vida? Algunos países permiten regularizarse, otros no. Esto normalmente lo hacen los hippies, gente boba que cree que las leyes no aplican a ellos (tipica minita flower power), o desesperados. Es normal encontrarse argentinos trabajando en la playa de mozos absolutamente en negro por chirolas. NO LO RECOMIENDO para nada.
Bebe ancla: te vas embarazada a “x” pais que permita recibir la ciudadanía por nacer ahí (ejemplo EEUU), al parir ahi tenes un hijo de ese pais, eso concede normalmente derecho a residir a los padres. Esta situación es cada vez mas difícil, los gobiernos ya se avivaron de esta jugarreta, antes había (hay?) toda una industria de llevar embarazadas a EEUU a tener hijos allá. Sirve para otros países también… uno podría decir que sirve incluso para Argentina, ponele que sos de Senegal y querés quedarte súper legal en Argentina? Vas embarazada y ya… bebe ancla!
Matrimonio con un nativo del lugar: la mayoría de los países conceden una residencia que luego se puede transformar en ciudadanía al casarse. OJO, LA MAYORÍA VERIFICA QUE EL MATRIMONIO SEA REAL, lo de comprar un matrimonio no va mas!! Se avivaron! Ahora te hacen preguntas a ver si realmente conoces a la persona, incluso te hacen visitas sorpresa a ver si realmente estas conviviendo. Es la manera mas sencilla, pero desde mi punto de vista, la mas costosa. Prefiero comprar una residencia...
Otras opciones
Hay VISAS de trabajo, de gente especializada, etc, todo varia según el destino que quieran ir, sera tarea de ustedes leer bien bien la documentación migratoria de cada país que les interese y buscar el hueco por donde colarse legalmente…
edit Otra opcion para desesperados, agregada gracias a Diarrea Cerebral:
Enrolarte en la Legión Extranjera Francesa. Sin preguntas, sin secundario completo, sin exigir francés, a sola firma y pasaporte. Todo hombre de 18 a 40 con buena dentadura es bienvenido. Si sobrevivis 5 años en el África, te vas con la ciudadanía y un uniforme re fachero. A las chicas les encanta y a algunos pibes también.
Documentación que deberíamos llevar siempre desde Argentina, no importa a que país planeamos mudarnos, nos conviene llevar estos documentos desde Argentina, sino es un pijazo tener que hacer estos documentos en el país destino a través de consulados que trabajan lento y de mala gana:
Copias de todo, es mas barato normalmente hacerlas en Argentina que afuera, ademas es un dolor de huevos andar buscando una fotocopiadora en Moscu a las apuradas sin saber el idioma...
Todo documento debe ser debidamente legalizado y apostillado, y prestar atención a la fecha de vencimiento, cosas como el certificado de antecedentes penales normalmente no te lo aceptan luego de 3 meses de emitido.
Bueno ya logramos irnos de Argentina! Ya perdimos la residencia fiscal! ¿Y ahora? ¡A disfrutar de nuestros millones de bitcoins! Próxima miniserie: “Banca en el exterior, mal llamada offshore”.
Fin por hoy
pd links para empezar a pensar a donde rajar:
https://www.lanacion.com.alifestyle/en-que-paises-le-piden-visa-argentinos-nid2230416
https://www.bbc.com/mundo/noticias-47572413
https://en.wikipedia.org/wiki/International_taxation
de esta lista nos interesan los que dicen Territorial o No personal Income:
https://en.wikipedia.org/wiki/International_taxation#Individuals
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2018.11.16 19:02 artate Juergas Anarquistas - Luis Bonafoux Quinteros (1894)

Los anarquistas «reciben» o tienen sus soirees los domingos. Estas explosiones de los grandes pirotécnicos ocurren generalmente en el local de una taberna de la calle de la Gaité; local espacioso, pero húmedo y sombrío. El vaho que exhalan las bazofias, el humo pestífero de las pipas, y las blasfemias que cruzan la sala, forman una atmósfera bochornosa y malsana.
Bajé algunos escalones y me interné en la cueva.
-¿Es usted un triqueur? -me preguntó una especie de portero.
-¿Viene usted a discutir?
-No discuto nunca; vengo a oír, ver y callar. Soy un periodista extranjero; el representante de EL LIBERAL en París.
Entré. Paseábanse a lo largo del salón unos señores con gabanes y sombreros de copa. Estos musiús -pensé yo- serán los llamados triqueur, los que vienen a discutir con los energúmenos; son, pues, unos musiús bien pendejos. Nada de eso. Aquellos señores enchisterados eran los mismísimos anarquistas. Yo, que había ido de americana y hongo, no pude menos de exclamar:
¡Diablo! ¡Si parezco más anarquista que ellos!
-¿Es usted un compagnon? -me preguntó uno.
-No, señor. No tengo compañeros en ninguna parte.
-Entonces será usted un solitario…
-Ni tampoco solitaria. Soy un tipo. No vengo de anarquista, ni de triqueur; vengo porque me da la gana, puesto que esta es la casa de la anarquía.
-Pero usted, ¿quién es?
-Ya lo he dicho al entrar; un periodista de Madrid.
-¡Hein! También allá hay buenos compagnons, partidarios de la propaganda por los hechos. Monsieur Errrrnesto Alvarés…
-¡Calle usted! Ernesto Álvarez es incapaz de bombardear una mosca. Las marmitas se usan allí para cocer el puchero, o para hacer un bacalao a la vizcaína. ¿Compagnons? Búsquenlos ustedes en otra parte.
-¡Oh!… aquí nos sobran, y de buena calidad. Vea usted: un Kropotkine, príncipe; un Reclus, sabio; un Morés, marqués; una Uzés, duquesa. La vizcondesa de Tredern lleva a sus salones la flor y nata del anarquismo. En sus perfumadas tarjetas no falta jamás este aviso: «Habrá anarquistas», ni esta nota: «Se bailará a la dinamita». Pasó una hora, luego otra. Los anarquistas seguían, a lo largo de la sala, fumando en pipa.
-¡Valientes triqueurs! -exclamó un señor.- Se les invita a discutir, y no viene ninguno… ¡de miedo! Me fijé un poco en aquel señor, que gastaba ropa negra.
-¿No le conoce usted? Es el padre de Anastay; un gran anarquista.
Me pareció un loco; un señor que no es ciertamente anarquista, ni tiene tipo de eso, a quien obligara un dolor insensato a echarse en un abismo. La sala quedose poco a poco a obscuras; el humo de las pipas se espesaba; la atmósfera olía a chamusquina, y de repente, sin decir palabra, los manifestantes se dispersaron uno a uno.
Al salir me dijo el portero:
-No ha podido efectuarse la sesión proyectada para justificar el suceso de la calle Bons Enfants. Los burgueses no han venido… Y usted, ¿dónde vive?
-Ahí, en la tarjeta, lo verá usted.
Leyó. Y luego:
-Ande usted con ojo. En el número 34 de esa calle, casi en frente de la casa de usted, vive un magistrado que está muy comprometido, porque ha hecho mucho daño a los anarquistas. Toda la casa está cerrada. Dos guardias la vigilan día y noche.
-No me había fijado.
-Pues fíjese usted, y múdese… por si acaso…
-Gracias.
Para bromitas -ya que hay quienes se entretienen en poner bombas inofensivas de diversos colores y, lo que es peor, de olores que no son de ámbar,- para bromitas, la que le han gastado al anarquista Paint. Salió de la sauterie familiale, o como si dijéramos, de la voladura casera, dando vivas a la marmita y cantando el famoso Dynamitons! Dynamitons! Ton lon ton taine ton ton! Dynamitons! Dynamitons Ton ton ton ton! y se detuvo en una esquina de la calle Flandre para leer mejor el título del pasquín distribuido en la sauterie, el cual título es, o está
DEDICADO A LAS TRES VAGAS ROTSCHILD, CARNOT, LEÓN XIII ¡A MUERTE! cuando acertó el buen Paint a ver el desfile de un entierro, y… ¡ton ton ton! se descubrió respetuosamente al pasar el cadáver en un carro con una espléndida corona que tenía este letrero:
¡¡¡A MI MARIDO!!! Detrás del féretro, la viuda llorando a lágrima viva. ¡Pobre mujer! exclamó Paint y… ¡dynamitons! ¡dynamitons! se fijó en ella. Pero de pronto rugió como Satán.
-¡Vive Dios, si es mi mujer! La indina entierra a su marido: luego yo estoy muerto…
Paint interrumpe la ceremonia, detiene a la viuda y la interpela a gritos: -Oye tú, Nicolasa: ¿me he muerto yo, por casualidad? Intervienen los guardias, suplican los amigos, se restablece el orden; sigue el muerto con su corona de marido y con su viuda llorosa, y el anarquista Paint se marcha cantando bajito: ¡Dynamitons! ¡Dynamitons!
Porque no tenía derecho a otra cosa. La viudita era, o es, su mujer; pero le dejó, hace años, por el muerto -que entonces coleaba;- y como Paint se conformó con su suerte…
¡Ton ton ton!
Los Paints de Berlín tampoco lo han hecho mal. La sauterie fue a lo grande, en los salones de la Cocordia adornados con tupidas alfombras, alumbrados con luces eléctricas que destacaban el oro de las molduras y los lienzos de las paredes. Cuatrocientos cincuenta anarquistas casados llevaron bondadosamente a sus respectivas esposas. El grito general de los anarquistas solteros tenía por fuerza que ser: ¡Vivan las marmitas!… Se teorizó un poco; se discutió otro poco; y en seguida a bailar la Carmañola como se baila en el Soudan…
Las esposas gritaban:
¡Vivan los cartuchos!
Los anarquistas solteros:
¡Olé las marmitas!
y de los cuatrocientos cincuenta anarquistas casados, salieron cuatrocientos cuarenta y ocho cantando bajito:
¡Ton ton ton!
Hoy como ayer, mañana como hoy,
¡y siempre igual!
¡Oh, gran poeta! Merecías vivir eternamente aunque no hubieras expresado más que el dolor de esas dos líneas.
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2017.05.14 09:47 claroqiepodemos REPOSICIONES DE LA PLAZA: "Cómo funciona la mafia en los ayuntamientos. Así nos roban"

Sabemos que la mafia corrupta nos cuesta a todos los españoles unos 40 mil millones anualmente. ¿Pero sabemos lo que nos cuesta las técnicas de saqueo en nuestros municipios? Así funcionan las redes clientelares, que son las que permiten que los partidos del régimen sigan siendo los más votados.
“”De vez en cuando en televisión un rojillo afirma: “La corrupción es sistémica”. Entonces alguien, generalmente del PP, se cubre con la máscara de la indignación y, desde el pedestal ético construido por su partido, contesta: “¿Estás llamando corruptos a los 26.000 concejales de mi partido? ¿A esas miles de personas abnegadas que están en pueblos pequeños trabajando y desviviéndose por sus vecinos?”. El rojillo se la envaina y dice: “No, no, a esos claro que no”. Aunque en su fuero interno piensa: “Sí, a todos. Del primero al último”.
Lo primero que llama la atención es que parece que nadie se ha parado a pensar que cuando únicamente se ponen como ejemplo de abnegación y honradez los concejales “de los pueblos pequeños”, parece deducirse que nada bueno se puede decir de los “de los pueblos grandes”. No seré yo quien niegue esto. Si los propios adalides del PP dan por hecho que los concejales y alcaldes de ciudades y capitales son indefendibles y están enfangados hasta el tuétano, no es cosa de llevarles la contraria. Hablaré solo de “los pequeños”.
¿A quién se venden las cosas?
Un ayuntamiento es posiblemente el actor económico más importante de su territorio. Su influencia como generador de riqueza en el tejido local no es comparable a ninguna otra empresa o entidad. Por poner un ejemplo, un ayuntamiento de un pueblo de 20.000 habitantes puede recibir al cabo del año entre 5.000 y 6.000 facturas de todo tipo: productos de limpieza, herramientas, mobiliario, material de obras y oficina, repuestos mecánicos, ropa de trabajo, productos de ofimática, papelería, imprenta. Materiales de carpintería, construcción, fontanería, electricidad, trofeos, camisetas, gomas de borrar, carteles y trajes de rey mago.
Tal vez nosotros no imaginemos la enormidad de esta lista. Pero el alcalde la conoce muy bien. Sabe que uno de los pilares fundamentales de su reelección es el cuidado con que realice cada uno de estos gastos. Y ni uno solo se deja al azar: todos los jefes de servicio saben en qué comercios se deben adquirir estos objetos.
Alcaldes y concejales tienen un trato preferente. Habría que ser un mezquino para cobrarle un cambio de aceite a quien envía a tu taller toda la flota municipal de vehículos.
Hasta importes de 18.000 euros, estas facturas no necesitan de ningún procedimiento de fiscalización previa. Los ayuntamientos medianos, en sus bases de presupuesto, establecen una cantidad (suele ser una cercana a los 1.200 euros) a partir de la cual el gasto debería ser aprobado previamente. Pero este trámite se suele soslayar y, además, no implica control alguno. Es mero papeleo. En la práctica eso significa que el 100% del gasto corriente en suministros se hace de modo arbitrario. Todo desagua en los establecimientos de familiares, militantes o donantes del partido. Las facturas acostumbran a tener un sobrecoste. Algunos son razonables y otros disparatados. Nadie controla si lo que se adquiere está en los precios de mercado y ni siquiera que se suministren las cantidades u objetos que se facturan. ¿Quién va a mirar si había 20 sacos de cemento o 15? Eso sí, en la factura sí había 20. En algunos negocios, el peso del ayuntamiento como comprador es tan importante que no es extraño que un cambio de gobierno traiga aparejado un cambio de dueño en establecimientos tan estratégicos como imprentas, droguerías o ferreterías y éstas acaben en manos de familiares o amigos cercanos de los nuevos gestores. Alcaldes y concejales aleccionan a los funcionarios sobre dónde se puede adquirir cada cosa. Desde almacenes de materiales de construcción a tiendas de Todo a Cien. Todo suma. Todo vale.
Es habitual que se le pregunte al encargado de la compra: “¿Es para ti o para el ayuntamiento?”. Si es para este último el precio se eleva. Puede parecer banal que una grapadora le cueste a una institución pública el doble que a un particular. Pero cuando multiplicamos esa diferencia por las miles de facturas que se pagan al año, la cuestión deja de ser tan baladí. Por supuesto, alcaldes y concejales tienen un trato preferente. Habría que ser un mezquino para cobrarle un cambio de aceite a quien envía a tu taller toda la flota municipal de vehículos. Y como eso, todo. Reformas en su casa, muebles, ordenadores gratis. Cualquier cosa, hasta la más ínfima, se les regala. Se acostumbran a no pagar por nada, a comer de gorra en los restaurantes. Los comerciantes beneficiarios también son generosos donantes de las campañas. Tanto en metálico como en especie. Las imprentas, las empresas de megafonía, de alquiler de carpas, de organización de eventos, les hacen gratis la campaña electoral. Previamente ya habrán pasado alguna factura desorbitada por cualquier otra cosa.
La red mafiosa se extiende por todo el comercio y la industria local. De haber varios proveedores del mismo ramo a los que premiar, se reparte en función de lo que aportan a la causa. Hay muchas decenas de miles de euros que fluyen incesantemente, muchas familias, muchos empleados viviendo del dinero público. En los días previos a las elecciones se pronuncian veladas amenazas: “Si pierden estos, nos bajan los ingresos y tendré que despedir gente”. Comerciantes y empresarios reparten las papeletas de votación a sus empleados en sobre cerrado. Estos siempre tienen la sospecha de que “tienen un tono de color diferente” para que los apoderados del partido que vigilan las mesas las reconozcan el día de la votación. Las empresas señaladas como de la facción política contraria subsisten como pueden castigadas por una competencia desleal. Muchas se rinden y tienden puentes: aceptan el chantaje. También están dispuestas a pagar, a donar, a subvencionar. O eso, o la ruina.
Alcaldes y concejales buscan que hasta el último euro que gestionan recaiga en “el pueblo”. O al menos en el reducido círculo de beneficiarios que ellos consideran “pueblo”. Jamás se compra nada a una empresa foránea a menos que haya un comisionista local. No importa si esto encarece el presupuesto. Pongamos que hay que comprar unos focos para el teatro que sólo pueden surtir empresas especializadas. En ese caso, si se puede, mejor es que los compre la tienda de bombillas local, propiedad de algún amigote, y luego los revenda al ayuntamiento.
¿Cuánto valen las cosas?
Como en los supermercados, todo acaba en 9. Existen números mágicos que se repiten en las adjudicaciones de toda España.
Las obras y servicios valen por norma general 49.000 euros. La razón es que hasta 50.000 se dan a dedo a quien se quiera. Si sobrepasan esa cantidad entonces pasan a costar 199.000. Entre 50.000 y 200.000 euros la adjudicación se hace por el llamado procedimiento negociado sin publicidad. O lo que es lo mismo, es el ayuntamiento el que elige a tres empresas a las que le solicita presupuestos. En estos casos lo habitual es que sea la empresa a la que se va a favorecer la que aporta los otros dos presupuestos que obliga la ley. Pueden ser del mismo dueño, empresas pantalla u otras reales con las que se llegó a un acuerdo de reparto o de subcontratación. En otras ocasiones, la mesa de contratación municipal busca dos empresas que, ya sea por su pequeño tamaño, por su inexperiencia o por su falta de solvencia, sabe positivamente que presentarán la documentación incompleta o errónea.
En los ayuntamientos pequeños son raras las obras que sobrepasan los 200.000 euros. Cuando es así, deberían adjudicarse por el “procedimiento negociado con publicidad”. Es decir, que cualquiera podría optar a ellas. Para evitarlo, habitualmente se fraccionan las obras en fases de 199.000. Esto es ilegal y fraude de ley, pero nadie lo suele denunciar. Todo se puede hacer en fases: desde tejados hasta aceras. Las explicaciones rayan en lo cómico. Así, el concejal de obras de Málaga aportó esta nueva genialidad a la historia de la contratación pública: “No hay fraccionamiento porque lo que se ha dividido no es el contrato para construir un parque en el Benítez, si no el dinero del que se disponía”. Exacto, el papel del contrato seguía de una pieza. Ahí estaba el folio enterito para quien quisiera comprobarlo.
La acusación de que se ponen en peligro puestos de trabajo por “peleas políticas” está siempre en el aire.
Existe otra modalidad: los contratos de servicio que cuestan 119.000. La razón es que a partir de 120.000 existe la “exigencia de clasificación” a las empresas. Por debajo de esa cifra, puede ser cualquiera.
Aprovecho para animar a quien esto lea a que busque las cantidades de las adjudicaciones en sus villas y pueblos. Se sorprenderá de la frecuencia con que aparecen estas cantidades.
¿Cuándo se gasta?
Las elecciones municipales son siempre en mayo. Ese año, en los primeros días de enero, los concejales peregrinan al Departamento de Intervención para que les apunten con una flechita las cantidades que se pueden gastar de las partidas de sus presupuestos. Desde entonces, en una carrera contrarreloj, tienen cuatro meses para vaciarlas todas. Es lo habitual verlos preguntándose: “¿Qué podemos pintar?”, ¿hay que comprar algo para el polideportivo?”. El qué se compra es lo de menos. Las partidas deben agotarse. El mayor flujo de dinero posible debe revertir en “el pueblo”. Puede ser la última oportunidad para las comisiones. Es la mejor época para los gastos absurdos o las ideas disparatadas. Ningún concejal es tan estúpido como para dejar dinero en el presupuesto que podría gastarse otro si ganase las elecciones. Incluso aunque su propio partido pudiese ganar, no siempre es seguro que fuese a ocuparse de la misma responsabilidad. Mejor no dejar nada.
Esto ocurre cada cuatro años. En un año no electoral, el mismo proceso se da en los meses de otoño, cuando se está a punto de cerrar el presupuesto. Tras el verano se produce la misma peregrinación y todos solicitan informes del estado de las partidas para vaciarlas a conciencia. El objetivo es llegar a 31 de diciembre a cero. O mejor aún, en negativo. En la lógica municipal, cuando un concejal deja un año una partida presupuestaria sin gastar, esta desaparece del presupuesto del año siguiente. Puesto que no se usó, no debe ser importante. Así se anima al gasto irreflexivo y al cortoplacismo: cuánto más se gasta, más puede crecer la partida presupuestaria el año siguiente.
¿Por qué todo esto es impune?
En primer lugar existe un pacto tácito de no agresión entre los partidos del régimen. Si tú no hurgas en mis cosas yo no hurgo en las tuyas. Pero es que, además, no es tan sencillo. Si la mayoría de las ilegalidades tiene como beneficiarios a vecinos de la localidad, ir contra la ilegalidad es ir, de facto, contra los vecinos. La acusación de que se ponen en peligro puestos de trabajo por “peleas políticas” está siempre en el aire. Para la oposición, en este terreno pantanoso hay mucho que perder y poco que ganar.
Interventores y secretarios carecen ya de capacidad para controlar todo este flujo enorme de malgasto y cohecho. Dirigen departamentos con escasez de medios y personal. En los ayuntamientos más pequeños ni siquiera se contrata a interventores, pues la ley no lo obliga, y es el secretario quien, en teoría, debería realizar ambas funciones. Puesto que carece de tiempo material para controlar todas y cada una de las decenas de facturas que entran cada día, sólo pide explicaciones cuando existen sobrecostes escandalosos. Aún así, siempre hay modo de justificarlos.
Secretarios, interventores, aparejadores, arquitectos municipales, estuvieron dotados en otro tiempo de autoritas. Bendita democracia, ahora ya son tan víctimas de mobbing y acoso como cualquiera. Empieza a ser común que se les aparte de sus funciones y se los someta al escarnio popular. La acusación de que “paralizan el funcionamiento del ayuntamiento” por la “excesiva burocracia” es frecuente. Los ciudadanos los ven como unos tiquismiquis que le ponen pegas a todo e impiden el flujo de inversiones. Lo cierto es que lo único que paralizan, de un modo muy limitado, es la adjudicación ilegal. Cuando “todo” se paraliza, simplemente es porque “todo” es ilegal. Secretarios e interventores, que son el único débil dique ante la corrupción, son demonizados entre los ciudadanos. Aprenden con el tiempo a pelear sólo las batallas que pueden ganar y a dejar pasar algunas cosas para poder discutir otras. Saben que su fiscalización es casi siempre inútil.
Cuando los ayuntamientos realizan gastos que no se ajustan a la ley, el interventor pone un “reparo”. El reparo se levanta por medio de un decreto que firma el alcalde. Habitualmente ni se molestan en motivarlos y son de copia y pega. En un ayuntamiento mediano el número de “reparos” que se levantan en una legislatura puede llegar a varios centenares. Estos “reparos” se comunican al Tribunal de Cuentas, donde llegan por decenas de miles. Nunca ocurre nada.
De todos modos, siempre es mejor que los informes estén a favor. Para eso se contrata como personal laboral a asesores externos. Si tu arquitecto o tu aparejador es demasiado escrupuloso con la legalidad, siempre habrá otro al que se contrate a dedo y al que no le importe decir que hay un pantano donde se eleva un monte. Los funcionarios con oposición están aislados en despachos a los que no llega ni un triste expediente, mientras los contratados informan positivamente todo lo que se les pone en las manos. Lo mismo ocurre con interventores y secretarios.
Es necesario hablar de las políticas de contratación de personal que son el verdadero soporte del sistema. El poder se encarga de quitarle importancia a estos asuntos. Se ven como algo disculpable, algo que está en la naturaleza humana. “¿Acaso tú no enchufarías a tu hermano si está en paro? ¿Quién no lo haría?”, vienen a decir. La realidad, desgraciadamente, es menos amable. Los puestos de trabajo valen dinero. El más cotizado es el de funcionario. Pongamos que enchufamos de auxiliar administrativo a un chaval de 27 años. Cobrará 21.000 euros al año durante 40 años hasta su jubilación. Eso, con aumentos y trienios, supone que a lo largo de su vida ganará cerca de un millón de euros. ¿Y alguien regala un millón de euros? Ese valor hay que compensarlo: tiene un precio. Por eso es tan habitual ver en los ayuntamientos a los hijos balas perdidas de los empresarios locales. Aquellos tarambanas que no fueron capaces de otra cosa encuentran su acomodo en la administración previo pago de las aportaciones que sean necesarias. También influye el tamaño de la unidad familiar. Enchufar a un chaval soltero garantiza un voto: el suyo. Enchufar a uno con pareja, con padres y hermanos ambos cónyuges garantiza más de una decena. Puede parecer banal, pero no lo es: todo se estudia, todo se cuida.
Los trabajadores públicos colocados a dedo por el poder son el engranaje necesario para que el flujo del dinero corra.
Se puede afirmar que no hay ni un solo puesto de trabajo que dependa de las administraciones locales pequeñas y medianas que no se dé de modo arbitrario. Ni uno. La inexistencia de control es total. Los exámenes o las preguntas se le proporcionan al premiado. Por si acaso aún así falla (no se trata precisamente de lumbreras) se deja para el final una entrevista en la que se le valora subjetivamente. Previamente se han adecuado los méritos a su perfil. Los puestos de trabajo se cuidan de igual modo que la compra de grapadoras. Todo debe recaer en alguien “del pueblo”. Desde un humilde contrato de dos meses para abrir la caseta de turismo, hasta un arquitecto contratado. Cada puesto tiene un precio y un coste. Por la caseta de turismo quizá solo se exija subordinación y fidelidad. Por ser arquitecto, bastante más. Cada ayuntamiento tiene a una cuadrilla de funcionarios, siempre los mismos, que se encargan de valorar todas las oposiciones del año. Este negociete apenas conocido puede reportar de 250 a 300 euros por cada examen. Al cabo del año la cifra no es desdeñable y supone un buen sobresueldo por colaborar con tus jefes corruptos. En los últimos tiempos, con la caída de la oferta de plazas de funcionario, se ha generalizado otro modo de hacer fijos a los contratados laborales. Los ayuntamientos encadenan más de tres contrataciones parciales consecutivas para la misma función con lo que, si el trabajador denuncia, la ley obliga a hacerle un contrato fijo. Así, este empieza a ser el modo habitual de “contratación” y los ayuntamientos están en pleitos permanentes que pierden una y otra vez, pagando indemnizaciones a los enchufados que les han “denunciado” y sosteniendo, de paso, a los bufetes de abogados amigos que hacen su agosto por perder juicio tras juicio. En el colmo de la desfachatez el ayuntamiento encarga trabajos (por ejemplo, informes de arquitectura) a los mismos trabajadores que “ha despedido” y le “han denunciado” y con los que todavía está pleiteando. El trabajador temporal cobra sus informes mientras “está despedido”; recibirá más adelante la indemnización; será readmitido como fijo; y los abogados amigos pasarán sus minutas. Todo el mundo gana.
Con el tiempo, si una fuerza política es hegemónica, la diversidad ideológica de los funcionarios desaparece y el ayuntamiento se divide entre los directamente cómplices de la arbitrariedad y los que prefieren tomar un perfil plano, lo más invisible que se pueda para no meterse en líos. Los escasos héroes que se enfrentan al sistema padecen un acoso salvaje. Así se entiende por qué no hay controles sobre lo que surten los proveedores amigos. Los trabajadores que hacen de lacayos cada día informan favorablemente facturas falsas, otras desorbitadas u otras con conceptos falsos que ocultan el verdadero gasto. Si los suministros tienen calidades pésimas y se rompen, no importa, ya se comprarán más. Los funcionarios honrados se asombran de que los cartuchos de tinta de la fotocopiadora se agoten en dos días. Los que se encargan de su compra saben que la obsolescencia forma parte del negocio. Los trabajadores públicos colocados a dedo por el poder son el engranaje necesario para que el flujo del dinero corra. El enchufismo no es una solidaridad mal entendida. No: se trata de una organización en la que el nepotismo y la arbitrariedad en la contratación de personal son imprescindibles para el saqueo generalizado del dinero público.
¿Por qué pierden todos?
La población sabe esto. Los votantes, mal que bien, lo saben. Pero han aceptado la justificación del poder según la cual, al fin y al cabo, las irregularidades sirven para que hasta el último euro recale “en el pueblo”. De hacer las cosas legalmente, quién sabe, entrarían trabajadores de otros lugares o las obras las acometerían empresas foráneas. Piensan, al fin, que tal estado de cosas es necesario. Que sin él las cosas irían peor. Y si bien es cierto que algunos se benefician mucho más que otros, así es como el dinero fluye.
Sin embargo, las cosas no son así y ésta es únicamente la justificación que los corruptos han hecho crecer en una población resignada. Voy a poner un ejemplo muy gráfico: dos pueblos celebran los carnavales. En el primero, el concurso de disfraces es justo y gana el mejor. Grupos de todas partes, algunos multitudinarios, participan. Compiten charangas enormes y espectaculares. Las calles se atestan de visitantes y el comercio y la hostelería lo agradecen. En el segundo pueblo, el jurado cuida de que los premios recaigan en los grupos locales. Los foráneos dejan de acudir. El nivel cae y con los años el desfile se convierte en un paseo de algunos tipos con disfraces comprados en los chinos por calles semidesiertas.
Esto mismo puede aplicarse a todo: a la industria y al comercio. Los adalides de la libre competencia sostienen un sistema en el que algunos privilegiados no necesitan competir y juegan con cartas marcadas. Los nuevos proyectos no pueden enfrentarse exitosamente a empresas que reciben el flujo constante de las inversiones públicas por hacer un trabajo más caro y peor. El nivel general baja. La usurpación de todos los puestos de trabajo por parte de incapaces penetra en la subcultura dominante del lugar (el meme) acentuando la idea de que son sólo los mediocres los que prosperan. El talento huye. Las buenas ideas son incapaces de crecer. El hecho de que el mérito no sea un factor para contratar a las personas con responsabilidades hace que las personas de mérito emigren. Todo se contamina: si los profesores de las escuelas municipales son unos lerdos, ¿qué aprenderán los alumnos? ¿Qué cultura puede crearse en la base cuando la gestionan desde arriba los incultos? Las constantes vitales bajan. Se crean menos cosas y son peores. Hay menos músicos, menos actores, menos emprendedores de cualquier cosa. La sociedad civil se degrada, pierde vitalidad, el talento solo emerge fuera. Se crean distinciones para honrar a los exitosos exiliados y poder vivir durante un día en la ensoñación de que forman parte del cuerpo social que los exilió.
El lugar se anquilosa, se revela incapaz de ser polo de atracción por nada. Gobernado por una mafia que se rige únicamente por una lógica de comisiones cortoplacista mira como si fueran marcianos a otros lugares que innovan, ya en el urbanismo, en la energía o en los servicios. Si el concejal de medio rural escribe “violojía”, ¿promoverá la agricultura biológica? El comercio y la industria agonizan, la población decrece, los ingresos por impuestos menguan, el flujo de dinero disminuye, con lo que cada vez es menos lo que llega fuera del círculo de poder. La espiral de degradación se acentúa entonces, cada vez más y más.””
¿conoces algún lugar así?
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2015.08.07 08:53 claroqiepodemos Así nos roban: técnicas de saqueo municipal

¿Puede hacer Podemos algo para cambiar esto, o debemos resignarnos a que forme parte de la idiosincrasia de nuestros municipios?
“”De vez en cuando en televisión un rojillo afirma: “La corrupción es sistémica”. Entonces alguien, generalmente del PP, se cubre con la máscara de la indignación y, desde el pedestal ético construido por su partido, contesta: “¿Estás llamando corruptos a los 26.000 concejales de mi partido? ¿A esas miles de personas abnegadas que están en pueblos pequeños trabajando y desviviéndose por sus vecinos?”. El rojillo se la envaina y dice: “No, no, a esos claro que no”. Aunque en su fuero interno piensa: “Sí, a todos. Del primero al último”.
Lo primero que llama la atención es que parece que nadie se ha parado a pensar que cuando únicamente se ponen como ejemplo de abnegación y honradez los concejales “de los pueblos pequeños”, parece deducirse que nada bueno se puede decir de los “de los pueblos grandes”. No seré yo quien niegue esto. Si los propios adalides del PP dan por hecho que los concejales y alcaldes de ciudades y capitales son indefendibles y están enfangados hasta el tuétano, no es cosa de llevarles la contraria. Hablaré solo de “los pequeños”.
¿A quién se venden las cosas?
Un ayuntamiento es posiblemente el actor económico más importante de su territorio. Su influencia como generador de riqueza en el tejido local no es comparable a ninguna otra empresa o entidad. Por poner un ejemplo, un ayuntamiento de un pueblo de 20.000 habitantes puede recibir al cabo del año entre 5.000 y 6.000 facturas de todo tipo: productos de limpieza, herramientas, mobiliario, material de obras y oficina, repuestos mecánicos, ropa de trabajo, productos de ofimática, papelería, imprenta. Materiales de carpintería, construcción, fontanería, electricidad, trofeos, camisetas, gomas de borrar, carteles y trajes de rey mago.
Tal vez nosotros no imaginemos la enormidad de esta lista. Pero el alcalde la conoce muy bien. Sabe que uno de los pilares fundamentales de su reelección es el cuidado con que realice cada uno de estos gastos. Y ni uno solo se deja al azar: todos los jefes de servicio saben en qué comercios se deben adquirir estos objetos.
Alcaldes y concejales tienen un trato preferente. Habría que ser un mezquino para cobrarle un cambio de aceite a quien envía a tu taller toda la flota municipal de vehículos.
Hasta importes de 18.000 euros, estas facturas no necesitan de ningún procedimiento de fiscalización previa. Los ayuntamientos medianos, en sus bases de presupuesto, establecen una cantidad (suele ser una cercana a los 1.200 euros) a partir de la cual el gasto debería ser aprobado previamente. Pero este trámite se suele soslayar y, además, no implica control alguno. Es mero papeleo. En la práctica eso significa que el 100% del gasto corriente en suministros se hace de modo arbitrario. Todo desagua en los establecimientos de familiares, militantes o donantes del partido. Las facturas acostumbran a tener un sobrecoste. Algunos son razonables y otros disparatados. Nadie controla si lo que se adquiere está en los precios de mercado y ni siquiera que se suministren las cantidades u objetos que se facturan. ¿Quién va a mirar si había 20 sacos de cemento o 15? Eso sí, en la factura sí había 20. En algunos negocios, el peso del ayuntamiento como comprador es tan importante que no es extraño que un cambio de gobierno traiga aparejado un cambio de dueño en establecimientos tan estratégicos como imprentas, droguerías o ferreterías y éstas acaben en manos de familiares o amigos cercanos de los nuevos gestores. Alcaldes y concejales aleccionan a los funcionarios sobre dónde se puede adquirir cada cosa. Desde almacenes de materiales de construcción a tiendas de Todo a Cien. Todo suma. Todo vale.
Es habitual que se le pregunte al encargado de la compra: “¿Es para ti o para el ayuntamiento?”. Si es para este último el precio se eleva. Puede parecer banal que una grapadora le cueste a una institución pública el doble que a un particular. Pero cuando multiplicamos esa diferencia por las miles de facturas que se pagan al año, la cuestión deja de ser tan baladí. Por supuesto, alcaldes y concejales tienen un trato preferente. Habría que ser un mezquino para cobrarle un cambio de aceite a quien envía a tu taller toda la flota municipal de vehículos. Y como eso, todo. Reformas en su casa, muebles, ordenadores gratis. Cualquier cosa, hasta la más ínfima, se les regala. Se acostumbran a no pagar por nada, a comer de gorra en los restaurantes. Los comerciantes beneficiarios también son generosos donantes de las campañas. Tanto en metálico como en especie. Las imprentas, las empresas de megafonía, de alquiler de carpas, de organización de eventos, les hacen gratis la campaña electoral. Previamente ya habrán pasado alguna factura desorbitada por cualquier otra cosa.
La red mafiosa se extiende por todo el comercio y la industria local. De haber varios proveedores del mismo ramo a los que premiar, se reparte en función de lo que aportan a la causa. Hay muchas decenas de miles de euros que fluyen incesantemente, muchas familias, muchos empleados viviendo del dinero público. En los días previos a las elecciones se pronuncian veladas amenazas: “Si pierden estos, nos bajan los ingresos y tendré que despedir gente”. Comerciantes y empresarios reparten las papeletas de votación a sus empleados en sobre cerrado. Estos siempre tienen la sospecha de que “tienen un tono de color diferente” para que los apoderados del partido que vigilan las mesas las reconozcan el día de la votación. Las empresas señaladas como de la facción política contraria subsisten como pueden castigadas por una competencia desleal. Muchas se rinden y tienden puentes: aceptan el chantaje. También están dispuestas a pagar, a donar, a subvencionar. O eso, o la ruina.
Alcaldes y concejales buscan que hasta el último euro que gestionan recaiga en “el pueblo”. O al menos en el reducido círculo de beneficiarios que ellos consideran “pueblo”. Jamás se compra nada a una empresa foránea a menos que haya un comisionista local. No importa si esto encarece el presupuesto. Pongamos que hay que comprar unos focos para el teatro que sólo pueden surtir empresas especializadas. En ese caso, si se puede, mejor es que los compre la tienda de bombillas local, propiedad de algún amigote, y luego los revenda al ayuntamiento.
¿Cuánto valen las cosas?
Como en los supermercados, todo acaba en 9. Existen números mágicos que se repiten en las adjudicaciones de toda España.
Las obras y servicios valen por norma general 49.000 euros. La razón es que hasta 50.000 se dan a dedo a quien se quiera. Si sobrepasan esa cantidad entonces pasan a costar 199.000. Entre 50.000 y 200.000 euros la adjudicación se hace por el llamado procedimiento negociado sin publicidad. O lo que es lo mismo, es el ayuntamiento el que elige a tres empresas a las que le solicita presupuestos. En estos casos lo habitual es que sea la empresa a la que se va a favorecer la que aporta los otros dos presupuestos que obliga la ley. Pueden ser del mismo dueño, empresas pantalla u otras reales con las que se llegó a un acuerdo de reparto o de subcontratación. En otras ocasiones, la mesa de contratación municipal busca dos empresas que, ya sea por su pequeño tamaño, por su inexperiencia o por su falta de solvencia, sabe positivamente que presentarán la documentación incompleta o errónea.
En los ayuntamientos pequeños son raras las obras que sobrepasan los 200.000 euros. Cuando es así, deberían adjudicarse por el “procedimiento negociado con publicidad”. Es decir, que cualquiera podría optar a ellas. Para evitarlo, habitualmente se fraccionan las obras en fases de 199.000. Esto es ilegal y fraude de ley, pero nadie lo suele denunciar. Todo se puede hacer en fases: desde tejados hasta aceras. Las explicaciones rayan en lo cómico. Así, el concejal de obras de Málaga aportó esta nueva genialidad a la historia de la contratación pública: “No hay fraccionamiento porque lo que se ha dividido no es el contrato para construir un parque en el Benítez, si no el dinero del que se disponía”. Exacto, el papel del contrato seguía de una pieza. Ahí estaba el folio enterito para quien quisiera comprobarlo.
La acusación de que se ponen en peligro puestos de trabajo por “peleas políticas” está siempre en el aire.
Existe otra modalidad: los contratos de servicio que cuestan 119.000. La razón es que a partir de 120.000 existe la “exigencia de clasificación” a las empresas. Por debajo de esa cifra, puede ser cualquiera.
Aprovecho para animar a quien esto lea a que busque las cantidades de las adjudicaciones en sus villas y pueblos. Se sorprenderá de la frecuencia con que aparecen estas cantidades.
¿Cuándo se gasta?
Las elecciones municipales son siempre en mayo. Ese año, en los primeros días de enero, los concejales peregrinan al Departamento de Intervención para que les apunten con una flechita las cantidades que se pueden gastar de las partidas de sus presupuestos. Desde entonces, en una carrera contrarreloj, tienen cuatro meses para vaciarlas todas. Es lo habitual verlos preguntándose: “¿Qué podemos pintar?”, ¿hay que comprar algo para el polideportivo?”. El qué se compra es lo de menos. Las partidas deben agotarse. El mayor flujo de dinero posible debe revertir en “el pueblo”. Puede ser la última oportunidad para las comisiones. Es la mejor época para los gastos absurdos o las ideas disparatadas. Ningún concejal es tan estúpido como para dejar dinero en el presupuesto que podría gastarse otro si ganase las elecciones. Incluso aunque su propio partido pudiese ganar, no siempre es seguro que fuese a ocuparse de la misma responsabilidad. Mejor no dejar nada.
Esto ocurre cada cuatro años. En un año no electoral, el mismo proceso se da en los meses de otoño, cuando se está a punto de cerrar el presupuesto. Tras el verano se produce la misma peregrinación y todos solicitan informes del estado de las partidas para vaciarlas a conciencia. El objetivo es llegar a 31 de diciembre a cero. O mejor aún, en negativo. En la lógica municipal, cuando un concejal deja un año una partida presupuestaria sin gastar, esta desaparece del presupuesto del año siguiente. Puesto que no se usó, no debe ser importante. Así se anima al gasto irreflexivo y al cortoplacismo: cuánto más se gasta, más puede crecer la partida presupuestaria el año siguiente.
¿Por qué todo esto es impune?
En primer lugar existe un pacto tácito de no agresión entre los partidos del régimen. Si tú no hurgas en mis cosas yo no hurgo en las tuyas. Pero es que, además, no es tan sencillo. Si la mayoría de las ilegalidades tiene como beneficiarios a vecinos de la localidad, ir contra la ilegalidad es ir, de facto, contra los vecinos. La acusación de que se ponen en peligro puestos de trabajo por “peleas políticas” está siempre en el aire. Para la oposición, en este terreno pantanoso hay mucho que perder y poco que ganar.
Interventores y secretarios carecen ya de capacidad para controlar todo este flujo enorme de malgasto y cohecho. Dirigen departamentos con escasez de medios y personal. En los ayuntamientos más pequeños ni siquiera se contrata a interventores, pues la ley no lo obliga, y es el secretario quien, en teoría, debería realizar ambas funciones. Puesto que carece de tiempo material para controlar todas y cada una de las decenas de facturas que entran cada día, sólo pide explicaciones cuando existen sobrecostes escandalosos. Aún así, siempre hay modo de justificarlos.
Secretarios, interventores, aparejadores, arquitectos municipales, estuvieron dotados en otro tiempo de autoritas. Bendita democracia, ahora ya son tan víctimas de mobbing y acoso como cualquiera. Empieza a ser común que se les aparte de sus funciones y se los someta al escarnio popular. La acusación de que “paralizan el funcionamiento del ayuntamiento” por la “excesiva burocracia” es frecuente. Los ciudadanos los ven como unos tiquismiquis que le ponen pegas a todo e impiden el flujo de inversiones. Lo cierto es que lo único que paralizan, de un modo muy limitado, es la adjudicación ilegal. Cuando “todo” se paraliza, simplemente es porque “todo” es ilegal. Secretarios e interventores, que son el único débil dique ante la corrupción, son demonizados entre los ciudadanos. Aprenden con el tiempo a pelear sólo las batallas que pueden ganar y a dejar pasar algunas cosas para poder discutir otras. Saben que su fiscalización es casi siempre inútil.
Cuando los ayuntamientos realizan gastos que no se ajustan a la ley, el interventor pone un “reparo”. El reparo se levanta por medio de un decreto que firma el alcalde. Habitualmente ni se molestan en motivarlos y son de copia y pega. En un ayuntamiento mediano el número de “reparos” que se levantan en una legislatura puede llegar a varios centenares. Estos “reparos” se comunican al Tribunal de Cuentas, donde llegan por decenas de miles. Nunca ocurre nada.
De todos modos, siempre es mejor que los informes estén a favor. Para eso se contrata como personal laboral a asesores externos. Si tu arquitecto o tu aparejador es demasiado escrupuloso con la legalidad, siempre habrá otro al que se contrate a dedo y al que no le importe decir que hay un pantano donde se eleva un monte. Los funcionarios con oposición están aislados en despachos a los que no llega ni un triste expediente, mientras los contratados informan positivamente todo lo que se les pone en las manos. Lo mismo ocurre con interventores y secretarios.
Es necesario hablar de las políticas de contratación de personal que son el verdadero soporte del sistema. El poder se encarga de quitarle importancia a estos asuntos. Se ven como algo disculpable, algo que está en la naturaleza humana. “¿Acaso tú no enchufarías a tu hermano si está en paro? ¿Quién no lo haría?”, vienen a decir. La realidad, desgraciadamente, es menos amable. Los puestos de trabajo valen dinero. El más cotizado es el de funcionario. Pongamos que enchufamos de auxiliar administrativo a un chaval de 27 años. Cobrará 21.000 euros al año durante 40 años hasta su jubilación. Eso, con aumentos y trienios, supone que a lo largo de su vida ganará cerca de un millón de euros. ¿Y alguien regala un millón de euros? Ese valor hay que compensarlo: tiene un precio. Por eso es tan habitual ver en los ayuntamientos a los hijos balas perdidas de los empresarios locales. Aquellos tarambanas que no fueron capaces de otra cosa encuentran su acomodo en la administración previo pago de las aportaciones que sean necesarias. También influye el tamaño de la unidad familiar. Enchufar a un chaval soltero garantiza un voto: el suyo. Enchufar a uno con pareja, con padres y hermanos ambos cónyuges garantiza más de una decena. Puede parecer banal, pero no lo es: todo se estudia, todo se cuida.
Los trabajadores públicos colocados a dedo por el poder son el engranaje necesario para que el flujo del dinero corra.
Se puede afirmar que no hay ni un solo puesto de trabajo que dependa de las administraciones locales pequeñas y medianas que no se dé de modo arbitrario. Ni uno. La inexistencia de control es total. Los exámenes o las preguntas se le proporcionan al premiado. Por si acaso aún así falla (no se trata precisamente de lumbreras) se deja para el final una entrevista en la que se le valora subjetivamente. Previamente se han adecuado los méritos a su perfil. Los puestos de trabajo se cuidan de igual modo que la compra de grapadoras. Todo debe recaer en alguien “del pueblo”. Desde un humilde contrato de dos meses para abrir la caseta de turismo, hasta un arquitecto contratado. Cada puesto tiene un precio y un coste. Por la caseta de turismo quizá solo se exija subordinación y fidelidad. Por ser arquitecto, bastante más. Cada ayuntamiento tiene a una cuadrilla de funcionarios, siempre los mismos, que se encargan de valorar todas las oposiciones del año. Este negociete apenas conocido puede reportar de 250 a 300 euros por cada examen. Al cabo del año la cifra no es desdeñable y supone un buen sobresueldo por colaborar con tus jefes corruptos.
En los últimos tiempos, con la caída de la oferta de plazas de funcionario, se ha generalizado otro modo de hacer fijos a los contratados laborales. Los ayuntamientos encadenan más de tres contrataciones parciales consecutivas para la misma función con lo que, si el trabajador denuncia, la ley obliga a hacerle un contrato fijo. Así, este empieza a ser el modo habitual de “contratación” y los ayuntamientos están en pleitos permanentes que pierden una y otra vez, pagando indemnizaciones a los enchufados que les han “denunciado” y sosteniendo, de paso, a los bufetes de abogados amigos que hacen su agosto por perder juicio tras juicio. En el colmo de la desfachatez el ayuntamiento encarga trabajos (por ejemplo, informes de arquitectura) a los mismos trabajadores que “ha despedido” y le “han denunciado” y con los que todavía está pleiteando. El trabajador temporal cobra sus informes mientras “está despedido”; recibirá más adelante la indemnización; será readmitido como fijo; y los abogados amigos pasarán sus minutas. Todo el mundo gana.
Con el tiempo, si una fuerza política es hegemónica, la diversidad ideológica de los funcionarios desaparece y el ayuntamiento se divide entre los directamente cómplices de la arbitrariedad y los que prefieren tomar un perfil plano, lo más invisible que se pueda para no meterse en líos. Los escasos héroes que se enfrentan al sistema padecen un acoso salvaje. Así se entiende por qué no hay controles sobre lo que surten los proveedores amigos. Los trabajadores que hacen de lacayos cada día informan favorablemente facturas falsas, otras desorbitadas u otras con conceptos falsos que ocultan el verdadero gasto. Si los suministros tienen calidades pésimas y se rompen, no importa, ya se comprarán más. Los funcionarios honrados se asombran de que los cartuchos de tinta de la fotocopiadora se agoten en dos días. Los que se encargan de su compra saben que la obsolescencia forma parte del negocio. Los trabajadores públicos colocados a dedo por el poder son el engranaje necesario para que el flujo del dinero corra. El enchufismo no es una solidaridad mal entendida. No: se trata de una organización en la que el nepotismo y la arbitrariedad en la contratación de personal son imprescindibles para el saqueo generalizado del dinero público.
¿Por qué pierden todos?
La población sabe esto. Los votantes, mal que bien, lo saben. Pero han aceptado la justificación del poder según la cual, al fin y al cabo, las irregularidades sirven para que hasta el último euro recale “en el pueblo”. De hacer las cosas legalmente, quién sabe, entrarían trabajadores de otros lugares o las obras las acometerían empresas foráneas. Piensan, al fin, que tal estado de cosas es necesario. Que sin él las cosas irían peor. Y si bien es cierto que algunos se benefician mucho más que otros, así es como el dinero fluye.
Sin embargo, las cosas no son así y ésta es únicamente la justificación que los corruptos han hecho crecer en una población resignada. Voy a poner un ejemplo muy gráfico: dos pueblos celebran los carnavales. En el primero, el concurso de disfraces es justo y gana el mejor. Grupos de todas partes, algunos multitudinarios, participan. Compiten charangas enormes y espectaculares. Las calles se atestan de visitantes y el comercio y la hostelería lo agradecen. En el segundo pueblo, el jurado cuida de que los premios recaigan en los grupos locales. Los foráneos dejan de acudir. El nivel cae y con los años el desfile se convierte en un paseo de algunos tipos con disfraces comprados en los chinos por calles semidesiertas.
Esto mismo puede aplicarse a todo: a la industria y al comercio. Los adalides de la libre competencia sostienen un sistema en el que algunos privilegiados no necesitan competir y juegan con cartas marcadas. Los nuevos proyectos no pueden enfrentarse exitosamente a empresas que reciben el flujo constante de las inversiones públicas por hacer un trabajo más caro y peor. El nivel general baja. La usurpación de todos los puestos de trabajo por parte de incapaces penetra en la subcultura dominante del lugar (el meme) acentuando la idea de que son sólo los mediocres los que prosperan. El talento huye. Las buenas ideas son incapaces de crecer. El hecho de que el mérito no sea un factor para contratar a las personas con responsabilidades hace que las personas de mérito emigren. Todo se contamina: si los profesores de las escuelas municipales son unos lerdos, ¿qué aprenderán los alumnos? ¿Qué cultura puede crearse en la base cuando la gestionan desde arriba los incultos? Las constantes vitales bajan. Se crean menos cosas y son peores. Hay menos músicos, menos actores, menos emprendedores de cualquier cosa. La sociedad civil se degrada, pierde vitalidad, el talento solo emerge fuera. Se crean distinciones para honrar a los exitosos exiliados y poder vivir durante un día en la ensoñación de que forman parte del cuerpo social que los exilió.
El lugar se anquilosa, se revela incapaz de ser polo de atracción por nada. Gobernado por una mafia que se rige únicamente por una lógica de comisiones cortoplacista mira como si fueran marcianos a otros lugares que innovan, ya en el urbanismo, en la energía o en los servicios. Si el concejal de medio rural escribe “violojía”, ¿promoverá la agricultura biológica? El comercio y la industria agonizan, la población decrece, los ingresos por impuestos menguan, el flujo de dinero disminuye, con lo que cada vez es menos lo que llega fuera del círculo de poder. La espiral de degradación se acentúa entonces, cada vez más y más.””
¿conoces algún lugar así?
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2014.07.16 10:58 amima19 Vivienda, solución

He aquí mi solución a la crisis, lógicamente en parte, porque la crisis es muy global, pero esta particularmente dirigida a España. Creo firmemente, que en España, gran culpa de la crisis que padecemos, viene derivada de la vivienda, venta, compra, corrupción, enriquecimiento ilícito y desproporcionado, y también, por ser como somos, que siempre vivimos por encima de nuestras posibilidades. Aquí dejo algunas soluciones, de mis pensamientos y paranoias, siempre dirigido a las personas en global, sabiendo que cada persona es un mundo:
Primero: habria que obligar a las constructoras, o las personas que se encargan de ello, y también, instituciones o ayuntamientos, a realizar los pisos, según las necesidades de la sociedad, según estadística, y para ello, creo que hay tres tipos de clases.
Tipo 1 : casas de 30 m2 (cocina-comedor, 1 habitación, baño). Dirigido a parejas jóvenes, soltero/as, como primera vivienda, viudo/as, divorciado/as, o personas mayores como última vivienda. Tipo 2: casas de 60 m2 (cocina-comedor, 2 habitaciones, baño). Dirigido a parejas jóvenes, parejas que tienen su primer hijo o segundo también. Tipo 3 : 90 m2 (salón, cocina, 3 habitaciones y baño). Dirigido a parejas de 2/3/4 hijos.
Se, que cada uno de los tipos es muy variable, que habrá personas solteras que podrán acceder a una casa de 90 m2 y parejas con 4 hijos que sólo pueden llegar a una de 30 m2. Lo que pienso, es que debería haber una mayor oferta, cuando te compras un coche, te puedes gastar desde un millón hasta los 30, te puede venir sin extras o con mil extras. Bien, con las viviendas lo mismo.
Considero, que si siempre, según la estadística de la edad que tienen los ciudadanos, a la hora de construir, se tendría que construir según estos parámetros. Para qué queremos todas las casas nuevas de 90 m2? cuando hay gente, que con una habitación, les basta y les sobra? No, todas de 70 o 90 m2, y mucha gente hipotecada hasta las cejas porque no tienen otra opción. También dejo un cuarto tipo de clase. Tipo 4: casas de segunda mano, posibilidad de que un propietario de una casa tipo 1, por ejemplo, pueda dividirla en 2 o en tres si se pudiera. Para ello es necesario que los gobiernos autonómicos o central, den facilidades en cuanto a gestión, gastos de notaria, comunidad, rapidez... Cuantas casas hay vacias? cuantas de ellas podrian convertirse en dos?
Para finalizar dejo una reflexión, global, de lo que podría ser la vida de una persona normal. Le llamamos Paquito. Paquito vive con sus padres, acaba de estudiar y tiene suerte y se pone a trabajar, con un sueldo mileurista. Consigue una hipoteca razonable y accede a un piso Tipo 1. Después de alguna mala relación, conoce a Mercedes, que casualmente, también tiene un piso Tipo 1. Los dos venden su piso y se van a un piso Tipo 2. A los tres años tienen un hijo, manolito y a los 7, nace gabriela, es cuando deciden, haciendo un esfuerzo, irse a un piso Tipo 3. Son muy felices, y al cabo de los años, manolito y gabriela se van de casa, a unos pisos Tipo 1. Paquito y Mercedes venden su casa, se sacan unos dineros y se van a una casa Tipo 2, total, sólo son 2 personas. Y a los años, a Mercedes le da un infarto, y el pobre paquito, decide que para que una casa tan grande para el sólo. Lo vende, se saca otro dinero y se va a otra casa Tipo 1. Fin de la historia. Después de esta chapa, espero que alguien lo lea e invite a la reflexión. Creo que de esta manera, las personas, no estaríamos tan ahogado/as con nuestras hipotecas.
Gracias
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